¿Qué es la recreación popular?

Nuestra participación como colectivo en marchas y movilizaciones incluye siempre la realización de alguna actividad. Desde el principio decidimos que la bandera de la Oruga marcha jugando y haciendo participar a todo el que quiera.
Marchando en Oruga: la propuesta para los veinticuatro de marzo.

En esta ocasión el desafío es realizar una actividad en movimiento, dado que no se trata de una concentración sino de una marcha. La idea de todos modos es participar en la marcha de una forma creativa, no queremos sacar a pasear la bandera de la Oruga y nada más.  Para eso, la primera vez, en el 2005, llevamos tres orugas. Esta dinámica de recreación es la que le da el nombre al grupo y consiste en una franja de tela de cincuenta centímetros de ancho y varios metros de largo que se cose en los extremos, formando un círculo. Las personas pisan la tela metiéndose adentro del círculo y cuando todos caminan la oruga (se llama así en referencia a las ruedas de los tanques) va girando y avanza. La oruga más grande lleva escrito: “seguimos caminando” lo cual se va leyendo a medida que gira. Las tres orugas pasaron por todos los movimientos invitando a los chicos y adultos a sumarse por un ratito. Fue divertido, fue una forma de jugar a la memoria de conjunto. Los chicos de los movimientos se sumaban a la oruga hasta que atravesábamos su columna y dejaban el lugar para otros.
La actividad se repitió en el 2006.
Lienzo pintado por los chicos de los MTD en el Puente Pueyrredón.

Actividad en el Puente Pueyrredón a dos años de la masacre de Avellaneda.

Era la mañana del 26 de Junio de 2004 en el Puente Pueyrredón. Las carpas comenzaban a abrirse, las ollas esta vez hervían desayunos, las manos quitaban la lejanía de la resistencia y el humo negro de las gomas encendidas se elevaba en señal de memoria. Amanecían además los pequeños cuerpitos en aquel puente sin rutina, quienes rápidamente fueron invitados a ser partícipes creativos de este arte callejero desde su condición de niños en esta mañana de lucha.

La actividad comenzaba en la base del puente. El lienzo, la pintura, los cartones, los papeles esperaban las manitos de los chicos ahí justo donde hacía dos años se había desatado la matanza de Maxi y Darío, la feroz represión.

Los pibes y las pibas de distintos lugares del conurbano se acercaron y sucedió lo increíble, lo maravilloso... desarrollaron con su magia creativa (tanto en la pintura como en los papeles y las tijeras) máscaras, muñecos y juguetes, pariendo un mundo de magia y color. Narices, cachetes y dedos gordos, vistieron su auténtico color piel con pintitas de pintura roja, amarilla, verde y así nos despidieron en esa mañana tan gris de tiempo.

Finalmente las columnas de los movimientos enfilaban hacia el centro del puente, dejando en el asfalto y en nosotros, una mancha de color y de múltiples emociones.

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