Recreación popular: Un poco de historia
Lo que nosotros llamamos Recreación Popular nace de la práctica y de la mezcla entre nuestras necesidades y las de los chicos con los que trabajábamos durante el 2004. Ellos querían jugar y por eso nos vimos obligados a ver de qué trataba la recreación. Así, poco a poco, ellos y nosotros aprendimos que los juegos transmitían ideas, sentimientos y valores, fundamentales para el proceso educativo. Con un esfuerzo aún mayor comenzamos a ver cómo es eso de que el juego en la sociedad transmite y reproduce las ideas dominantes. Y por eso nos propusimos jugar a otros juegos, a los juegos más cooperativos y menos competitivos, a los más problematizadores y menos pasivos, a los que incluyan a los participantes y no los excluyan, los que varíen las exigencias así no siempre los mejores son los mismos.
Pero con el correr del tiempo fuimos viendo que esos valores (cooperación, solidaridad, integración, etc.) eran funcionales al sistema político, social, económico y cultural dominante. Pensamos que desde los noticieros que transforman en noticia solamente lo que les conviene, o las propagandas de los bancos que se llevan la plata con pala, ciertas
Método de planificación
Ahora vamos a contar el método de planificación de Recreación Popular que nos resultó más efectivo y luego mostrar su aplicación concreta en tres actividades diferentes llevadas a cabo en la plaza de México y Jujuy.
1) El grupo de coordinadores discute qué es lo que quiere transmitir acerca del hecho histórico en cuestión. De aquí deben salir las líneas o puntos más importantes. Éstos deben ser bastante generales y se debe buscar el trasfondo, es decir, qué valores están reivindicando. Esta especie de abstracción permitirá desarmar el hecho concreto hasta su unidad temática fundamental, que será el punto de partida del siguiente paso.
2a) Con las líneas generales y sus valores de fondo se puede armar un juego o una actividad recreativa. Esta puede ser meramente referida a los valores, como por ejemplo la cooperación o el ayudarse en lugar de competir. Si este fuera el caso, la actividad necesita cerrarse con una charla o puesta en común donde, mediante la palabra, se tienda el puente entre estos valores transmitidos por el juego y el hecho histórico.
2b) Pero también pueden combinarse las dos instancias dejando que el hecho se exprese a través del juego. Aquí además de los valores se tomarían puntos más concretos como por ejemplo el tomar una fábrica. En este caso en general resulta un juego más pautado y complejo en el cual el coordinador no puede prescindir de su rol fundamental.
El primer caso puede verse desarrollado en la experiencia recordatoria del 24 de marzo de 1976, a los 29 años del último golpe militar argentino. El segundo se encuentra en la actividad conmemoratoria de las luchas populares del 19 y 20 de diciembre del 2001.
La actividad realizada a dos meses de la masacre de Cromagnon no se enmarca en estos dos modelos pero igualmente fue un intento de problematizar un hecho concreto. Dada la proximidad temporal y la reacción social que generó este hecho, y que todavía se mantenía para el día de la actividad, la espontaneidad y la participación de gente de variadas edades se logró más fácilmente.
La virtud de la recreación popular es lograr enseñar una temática social concreta sin dejar de jugar. Cuando uno se propone transmitirle a los chicos procesos históricos concretos como el 19 y 20 de diciembre del 2001, la colonización de América, el golpe de estado de 1976, etc. en general choca con el hecho de que siguen siendo chicos y no querrán escuchar una charla acerca de lo ocurrido, o al menos no por mucho tiempo. La utilidad de este método se basa en lograr combinar el juego y la educación. Lo que aquí se presenta es sin dudas un intento, una propuesta poco desarrollada que esperamos pueda ser tomada y reformulada por otros movimientos.
Una experiencia: el dominó del trabajo.
ONGs que dicen lo que no hacen y las mismas empresas que del día a la noche nos dejan en la calle, usan estos valores. Y pensamos que si nosotros no queríamos ni queremos seguir afirmando este sistema de desigualdad social, teníamos que vincular esos valores a experiencias concretas donde se luche por ellos. Pensamos en Argentina, en hoy, y pensamos en piqueteros, en trabajadores organizados, en las Madres, en los grupos que trabajan en villas, en los sindicatos combativos, en las fábricas recuperadas, etc. Y así como el interés de los chicos era el juego, el nuestro era éste: vincular ese juego a las luchas y a los/las luchadores/as que encarnan esos valores, a pesar de que desde los medios se los criminalice. Todos estos luchadores además tienen la característica de cuestionar esas cosas que ya nos olvidamos de preguntarnos, y que desnudan los dobles discursos de este sistema: las fábricas recuperadas nos preguntan por qué tiene que haber un patrón, es decir, alguien que no trabaje pero que gane más que el resto, los sindicatos combativos nos recuerdan que los empresarios y los trabajadores están enfrentados y que se puede y se debe trabajar de otra forma, los piqueteros nos hacen acordar que la forma de recuperar la dignidad es la lucha día a día, etc.
Finalmente privilegiamos las luchas que se enmarquen en el contexto del barrio para trabajar con la realidad concreta de los chicos. Nuestro barrio, Balvanera - San Cristóbal tenía en el 2004 un recuerdo caliente que eran las obreras de la fábrica recuperada Brukman. Obreras que habían sido desalojadas con represiones múltiples y que habían tenido que acampar en la plaza donde al año siguiente nosotros empezábamos nuestro trabajo. Además de las huelgas del sector de hospitales públicos como el Ramos Mejía o, más actualmente, el conflicto del Hospital Francés, y las luchas que lleva adelante su cuerpo de delegados.
Y así, esto que nosotros llamamos Recreación Popular, y que cada organización habrá llamado de diferentes formas, fue el resultado de nuestra práctica y de esta mezcla entre la recreación y la educación popular.